La vista es uno de nuestros sentidos más complejos. ¿Se ha parado a pensar alguna vez cómo funcionan nuestros ojos?

El proceso de la visión humana es verdaderamente asombroso.

Para comprender mejor cómo vemos las cosas, analicemos primero qué hacen los distintos componentes o «estructuras» del ojo y así podremos responder mejor a la pregunta de cómo vemos. Dediquemos un minuto a examinarlos.

Partes exteriores del ojo

Nuestros ojos son órganos, al igual que el corazón, los riñones o la piel (nuestro órgano más grande). La anatomía del ojo es increíblemente compleja.  Cada ojo tiene más de dos millones de piezas funcionales. Entre ellas se incluyen estructuras externas como:

Los párpados, que nos protegen los ojos.

La esclerótica y la córnea, que cubren y ayudan a proteger el interior del ojo.

La película lagrimal, que transporta el oxígeno hasta la córnea y nos ayuda a mantener los ojos sanos y confortables.

Datos curiosos: ¿Sabía que parpadeamos aproximadamente 12 000 veces durante el día y que la córnea es la única estructura de nuestro cuerpo que no tiene vasos sanguíneos? La sangre suministra oxígeno a las distintas partes del cuerpo, pero la córnea lo recibe directamente del aire. ¿Por qué? Transparencia. Es necesaria para una visión nítida.

Ahora que ya conocemos el exterior de nuestros ojos, echemos un vistazo a lo que hay dentro para poder responder a nuestra pregunta de cómo es posible que veamos el sol del amanecer o el plato de nuestro desayuno favorito por la mañana.

El interior del ojo

Entre las principales estructuras del interior del ojo se incluyen:

El iris, que es la parte del ojo que tiene color.

La pupila, la abertura redonda de color negro que está en el centro del iris y que permite que entre la luz.

El cristalino, suspendido detrás del iris, con el que enfocamos tanto de cerca como de lejos.

La retina, que es una capa muy fina de millones de fotorreceptores que se denominan «bastones y conos».

Cuando salimos a la luz del día, la luz entra en el ojo a través de la córnea y las pupilas. Si estamos en una habitación oscura y encendemos una luz fuerte, las pupilas se contraen para limitar la cantidad de luz. Y cuando estamos a pleno sol y entramos en una habitación oscura, ocurre justo lo contrario. Las pupilas se dilatan para permitir que entre más luz y que podamos ver mejor en el nuevo entorno.

Cuando la luz pasa por la pupila y el cristalino, se enfoca en la retina. Y aquí es donde sucede la parte más sorprendente: ¡las imágenes se reproducen al revés en la parte trasera del ojo! Sí, ha leído correctamente.

Cuando la luz llega a la parte trasera del ojo, viaja por los nervios de la retina que están unidos como un ramillete. Después, las imágenes viajan hasta llegar al cerebro a través de los nervios ópticos. Cuando el cerebro procesa esta información, vuelve a dar la vuelta a las imágenes para que no veamos el mundo al revés. Si no ocurriera esto, ¡nuestra vida sería muy incómoda!

Nuestro sistema de visión está verdaderamente bien diseñado.

Aunque este aspecto puede sonar un poco extraño, es la forma en la que nuestro cuerpo puede procesar mejor la información de una manera rápida. Y todo esto nos lleva a una nueva pregunta: ¿qué ocurre cuando no todo funciona bien en los ojos?

Problemas frecuentes de visión

 Como hemos visto, la anatomía del ojo es fascinante. Vemos con nitidez cuando la córnea, el cristalino y la retina funcionan en conjunto correctamente. Desafortunadamente, esto no siempre es así.

Los problemas de visión normalmente se deben a factores hereditarios. Si nuestros padres necesitaron lentes correctoras de jóvenes, es muy probable que nosotros las necesitemos también a una edad temprana. A continuación veremos algunos de los problemas de visión más frecuentes.

Cuando la luz que entra en los ojos se enfoca delante de la retina, en lugar de hacerlo directamente en ella, sufrimos un trastorno que se denomina miopía. Vemos los objetos lejanos borrosos. Cuando tenemos miopía, nuestros ojos son más largos de lo normal. (Lea más información sobre la miopía).

Igualmente, como ya supondrá, lo contrario ocurre en el caso de la hipermetropía. En ese caso, la luz que entra por las pupilas se enfoca detrás de la retina. Esto normalmente se debe a que la córnea es más plana o que el ojo es más corto de lo normal. (Lea más información sobre la hipermetropía).

Otro problema visual al que todos nos enfrentamos en algún momento de nuestra vida es la presbicia, que se produce cuando el cristalino pierde su capacidad para enfocar correctamente. Los objetos cercanos se ven borrosos y es el motivo por el que normalmente tenemos que alejar la carta del restaurante un poco para poder leerla una vez que hemos sobrepasado los 40 años. (Lea más información sobre la presbicia).

Como hemos visto, son muchas las partes del ojo las que intervienen para que podamos ver correctamente. Pero cuando algo no funciona bien, también tenemos una tecnología muy avanzada que nos ayuda a corregir nuestros problemas de visión.

Cuando mañana se levante por la mañana, piense durante un momento en la maravilla que es que sus ojos puedan enseñarle el nuevo día.

Nada de lo publicado en este artículo constituye un consejo médico ni pretende sustituir las recomendaciones de un profesional de la medicina. Para preguntas específicas, consulte a su profesional de la visión.
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